Tierra colorada
El título pone en escena un espacio inquietante. En la selva misionera habitan seres temibles. Creencias antiguas de los dueños de la tierra colorada resuenan en relatos orales que no se olvidan. Como contraste de esa naturaleza febril aparece el ámbito hospitalario aséptico y luminoso en la ciudad...
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Así escribe: Volvió al box entre sorprendido y molesto. Decidió ocuparse
primero del paciente. Procedió con su método, como siempre. Acabó
de revisarlo; indicó un plan de sueros, análisis, radiografías de
urgencia. Se sentó en la silla de ruedas para relajarse y se preguntó
qué desastre habría hecho Sandra con sus recomendaciones para el
mate, porque quería volver al cuarto de médicos a saborear un amargo
bien cebado, coronado esta vez por un amplio copete de espuma.
Ni el policía —que reapareció al rato— ni los de vigilancia
supieron dar cuenta del hombre de la campera verde. Pareció como si
nadie hubiera registrado su salida, tanto que ni siquiera el enfermero
se acordaba muy bien de haberlo visto. El suboficial rezongó por no
haberle tomado antes lo datos y se fue, pero tampoco se acordó de
reclamar el bolsito que les había entregado.
El enfermo, por lo demás, fue internado como N. N. en el
Hospital Juan A. Fernández de la Ciudad de Buenos Aires. Lo enviaron
a Clínica Médica, con la sugerencia de terminar de compensarlo,
hacerle otros estudios imprescindibles y realizar al día siguiente una
interconsulta —entre otras más— con Neurología.
MIRTHA AMORES neurocientífica y escritora. En esta novela recupera sus dos grandes pasiones: la relación entre el cerebro y la conciencia -grandes enigmas- y la afición por el suspenso y la intriga. Durante muchos años ejerció como jefa del Servicio de Neurología del Hospital J. A. Fernández. En el presente continúa en ejercicio como neuróloga y neurofisióloga. Es instructora de meditación y escritora por "elección y necesidad". Su primera novela publicada, Crimen en el Palacio Barolo, fue un éxito.
Un altar en la curva
Todo se adentra en la casa de la escritura: los animales, los vecinos, el lenguaje, la infancia; una casa que antes fue otra cosa, aunque siempre rural: bar y almacén. En estos catorce cuentos, titulados con nombres propios, lo desconocido se nos vuelve muy pronto íntimo, acogiéndonos con oralidad, claroscuros, paisaje. Un altar en la curva con las puertas abiertas, para observar la vida siendo la vida y rendirle...
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Así escribe: El chancho entra al galpón sin desconfiar, entusiasmado por los
granos de maíz que desparramé en el piso. Hociquea, va buscando.
Yo tengo el garrote escondido detrás de las piernas para no asustarlo.
Cuando lo tengo a tiro, levanto el palo con las dos manos y, ¡zaz!, de
una, golpe seco entre las orejas. El chancho queda medio boleado y,
entonces, aprovecho a sacar el cuchillo con manga de asta que me
regalaron esta mañana. Un corte limpio en el cogote. Pego un salto
para atrás pero igual la sangre me salpica las botas de goma y el
pantalón. No importa: todavía no me puse la ropa buena. El chancho
se sacude como si bailara malambo de costado y, a medida que gira,
la sangre arma un charco enorme.
El abuelo me mira desde la puerta. No me dice nada, pero sé que
está orgulloso. Yo espero a que el animal se quede quieto; le ato las
dos patas traseras y lo cuelgo del gancho, el balde bien debajo del tajo
para juntar todo lo que se pueda para la morcilla.
CLAUDIA CHAMUDIS argentina, nació en Santa Fe en 1971. Vive en Empalme San Carlos. Profesora en Letras y Magister en Semiótica. Docente.
Publicó en la antologías de Colihue (1992), Ediciones Funesiana (2019), Libros Silvestres
(2022). En 2024 la editorial Italiana Le Commari
Edizioni publicó la novela Perche il fiume cancelli tutto. En 2025 la novela se publicó por el sello La Flor Azul, bajo el título Nosotros el monte.
Los tres piqueteros
Los tres piqueteros narra la odisea de un muchacho correntino de apenas veinte años que llega a Buenos Aires con un objetivo inédito: convertirse en piquetero. Lo acompaña la bendición de su padre quien, después de cebarle unos mates, lo despide como a un héroe popular: confiándole un cuchillo que "defendió a la familia durante generaciones" y su viejo rastrojero para que se abra...
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Así escribe: Subió al rastrojero, giró la llave varias veces, intentando poner
en marcha el motor. Parecía que la máquina, desbordante de reco-
rrido, no quería arrancar. Pero finalmente lo hizo. “Sabía que no me
ibas a dejar a pata”, dijo D’Alessandro, como si el auto lo escuchara.
Acarició el volante con cariño y puso primera.
Dudó sobre el camino que debía elegir, y decidió ir de nuevo hacia
la autopista. Le pidió indicaciones a un hombre que estaba paseando
un perro, quien le indicó cómo seguir. Un repentino dolor de cabeza
le impidió captar toda la información.
Después de haber dado algunas vueltas, consiguió retomar la
autopista y se alegró de que casi no hubiera tráfico. Ya había pasado
la medianoche. No quiso poner música esta vez: prefirió sintonizar
una radio en AM para que la voz de algún periodista lo acompañase
hasta Capital. Enganchó un programa donde se debatía de actualidad,
y justo se hablaba de las numerosas y multitudinarias movilizaciones
de piqueteros que habían copado el centro porteño. Interesado en el
tema, subió el volumen para informarse sobre lo que estaba pasando
en la Ciudad de Buenos Aires, capital nacional de la protesta social.
JULIÁN ÁLVAREZ SANSONE nació en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en 1994. Es politólogo y Magister en Políticas Públicas graduado en la UNSAM. También es diplomado en Literatura y Discurso Político (FLACSO).
Trabajó como periodista en La Noticia Web, El Cancil-ller y Nuevos Papeles, entre otros medios, y como asesor parlamentario de la Comisión de Cultura en la Legislatura Porteña. Es autor de dos libros de ensayos publicados en España y de dos poemarios publicados en Argentina. "Los
Tres Piqueteros" es su quinto libro.
La trama oculta
La postergación tiene algo de promesa y algo de maldición, y ambas cosas siempre se dan juntas, dice el narrador de uno de estos relatos y con ello, acaso, descifra un destino que se nos impone como un horizonte que...
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Así escribe:
“Un hombre debe buscar su destino”, dijo el General cuando
partimos. Y entonces todavía teníamos una meta. El horizonte
era todavía una esperanza para los casi dos mil hombres que
componíamos la partida. El moldeable barro del sur esperaba ser
horadado por la impronta de nuestros caballos; el cuello del indio,
extendido, aguardando el ansioso filo de nuestros cuchillos; la patria,
pronta a parir riquezas y gloria para nosotros y para los que vinieran
después de nosotros.
Bien aprovisionados, nos hicimos al camino por allí donde
los caminos aún estaban por hacerse. Aprovisionados en armas, en
cabalgaduras, en alimentos. Pero también en aguardiente y mujeres.
El desierto fue frío y solitario para anteriores expedicionarios.
Y el General no solo se lleva a su mujer, una dama de posición
en Buenos Aires, bella y distante como la Europa de su origen, sino
también a un inglés de Boston que se le presentó como estratega y
cronista, y se le hizo imprescindible al General, que no da una orden
sin consultarlo.
ESTEBAN SAYEGH nació en Buenos Aires, en 1961. En la década del '80 comenzó a publicar sus trabajos en diversos fanzines de Ciencia Ficción y de Literatura Fantástica y participó de la antología Latinoamérica Fantástica (Ultramar, 1985). Redactor publicitario, editor Web en la
UBA, traductor de Homero, filólogo clásico, músico, realizador cinematográfico, arqueólogo, corresponsal de guerra, corredor de apuestas, miembro de una logia secreta (no podemos dar más detalles), explorador polar y fabulador descarado.