Hablemos sobre escribir
¿Qué significa manejar tu escritura?
¿Cómo elige un editor un texto, qué busca?
Para mí hay dos cosas esenciales: primero, tratamos con esa materia frágil, llena de sueños y ansiedad por el futuro que se llama autor. La condescendencia no es una forma de la empatía. Entonces, lo que debemos hacer es sentirnos cómodos en sus zapatos –los del autor–, porque editar un libro es un proceso de a dos, una alquimia creativa de sugerencias y opiniones que van en ambas direcciones. Eso primero. Y luego, también, un editor debe ser empático con los lectores. Aquí hay dos cuestiones que conviene separar.
Por un lado, se contempla la amplitud de lectores que incluye la propuesta del libro. Un libro apto para todos no es un libro malo: simplemente significa que no excluye o rechaza a ningún lector. ¿Entonces un texto experimental no es un texto bueno? ¡Por supuesto que sí lo es! Será un texto de nicho al que habrá que buscarle su propio lector. Pero como escritor de nicho hay que saber que el número de lectores decrece.
Por el otro: ¿qué pasa con esos libros que son para el gran público? Definamos gran público: vos, yo, la señora del almacén, el profe de Filosofía, el científico y el portero del edificio. Entonces, en desmedro del profesor y del científico, ¿vamos a crear textos que los dejen de lado? Y en la corriente contraria, ¿excluiremos a la señora del almacén y al portero del edificio?
Esa es precisamente la importancia de aquello que suena tanto y se expresa así: el manejo del lenguaje. ¿Qué significa? Para un escritor la lengua no es una herramienta, es un estado del mundo compartido en el que estamos inmersos y lo vuelve comprensible: la koiné que hablaba el mundo griego, por ejemplo. Eso –en cierto momento histórico– los distinguió de los pueblos bárbaros, que desconocían esa lengua. Para mí, escribir en una lengua ininteligible, es tratar al lector como extranjero. Partimos de esa base, la empatía también es una virtud del escritor.
Ahora, una lengua común ¿es una lengua sosa, triste, aburrida? ¿Qué puede decir un escritor que vive inmerso en su lengua común? Para mí, todo. Incluso lo que no se puede pensar. Incluso lo no dicho.
Escucho tus impresiones.
Un abrazo.
Graciela
Para conocerme mejor
¿Cómo elige un editor un texto, qué busca?
Para mí hay dos cosas esenciales: primero, tratamos con esa materia frágil, llena de sueños y ansiedad por el futuro que se llama autor. La condescendencia no es una forma de la empatía. Entonces, lo que debemos hacer es sentirnos cómodos en sus zapatos –los del autor–, porque editar un libro es un proceso de a dos, una alquimia creativa de sugerencias y opiniones que van en ambas direcciones. Eso primero. Y luego, también, un editor debe ser empático con los lectores. Aquí hay dos cuestiones que conviene separar.
Por un lado, se contempla la amplitud de lectores que incluye la propuesta del libro. Un libro apto para todos no es un libro malo: simplemente significa que no excluye o rechaza a ningún lector. ¿Entonces un texto experimental no es un texto bueno? ¡Por supuesto que sí lo es! Será un texto de nicho al que habrá que buscarle su propio lector. Pero como escritor de nicho hay que saber que el número de lectores decrece.
Por el otro: ¿qué pasa con esos libros que son para el gran público? Definamos gran público: vos, yo, la señora del almacén, el profe de Filosofía, el científico y el portero del edificio. Entonces, en desmedro del profesor y del científico, ¿vamos a crear textos que los dejen de lado? Y en la corriente contraria, ¿excluiremos a la señora del almacén y al portero del edificio?
Esa es precisamente la importancia de aquello que suena tanto y se expresa así: el manejo del lenguaje. ¿Qué significa? Para un escritor la lengua no es una herramienta, es un estado del mundo compartido en el que estamos inmersos y lo vuelve comprensible: la koiné que hablaba el mundo griego, por ejemplo. Eso –en cierto momento histórico– los distinguió de los pueblos bárbaros, que desconocían esa lengua. Para mí, escribir en una lengua ininteligible, es tratar al lector como extranjero. Partimos de esa base, la empatía también es una virtud del escritor.
Ahora, una lengua común ¿es una lengua sosa, triste, aburrida? ¿Qué puede decir un escritor que vive inmerso en su lengua común? Para mí, todo. Incluso lo que no se puede pensar. Incluso lo no dicho.
Escucho tus impresiones.
Un abrazo.
Graciela
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