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Graciela 12/09/2026 · 18:51
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¿Hay una política de la lectura y la escritura?

Hoy sabemos dos cosas:

1- Los procesos de leer y escribir no son meras habilidades técnicas, sino herramientas de poder, control, identidad y emancipación.
2- Es imposible obrar fuera de la ideología. Bajtín dixit.

Ambas están en fricción, se tocan, se alejan, se mezclan y se repelen.
¿Cómo experimentan ustedes estos procesos?

En mi caso:

a) Si bien leer amplía nuestra visión del mundo, toda interpretación se hace dentro de un contexto ideológico que casi nunca es transparente, pero está. A mi modo de ver, la lectura sí supuso para mí un proceso de emancipación: porque aprendí cosas que no sabía, desmentí algunas verdades que pensaba como absolutas e incorporé otras nuevas. La clave, me parece, es acercarse a los textos con una apertura inicial que resulta fundamental.

b) Después, es cierto. Yo pienso dentro de la clase social en la que nací y en la que estoy ahora. Mi idiolecto me condiciona. La educación (la Universidad, la escuela) es un determinante. Pero esta facultad de apertura, de sospecha contra el sentido común, contra lo establecido por la costumbre es como el filo de un abrecartas que abre espacios, mundos, y que deja entrar contenidos que somos capaces de cribar, sopesar y a partir de los cuales podemos hacer deducciones nuevas.

¿Cómo funciona todo esto para ustedes y por qué?
Cuenten.

Un beso.
Graciela
1 respuesta
Marina J20/09/2026 · 17:44
Ya es medio un cliché eso de que todo acto, incluso –o sobre todo– uno "apolítico" lo es, por esa misma razón. A mí me gusta pensar –y no sé si adentro o afuera de la caja– que no estoy determinada. Tuve una educación católica férrea desde los 4 a los 18 años y, después, en la facultad, me encontré con Nietzsche, con Bajtín, con Heidegger. Ya me había tropezado con Fiódor Dostoyevski y con Borges. Cada libro fue para mí un corrimiento de determinado borde. Una ocasión para revaluar el lugar donde estaba –o creía que estaba–. Obvio que me condicionó la escuela. Obvio que mi cuerpo está atravesado por una higiene moral y sanitaria. Obvio que no soy 100% libre, mal que me pese. No sé cómo fueron sus experiencias. Alguien quiere contar?