ESCUCHARNOS · EDICIONES DIOTIMA

Escucharnos, una
comunidad de libros.

Ediciones Diotima 18/08/2026 · 21:27
Imagen del tema Los libros y los michis

Los libros y los michis

Pocos escritores resisten la sapiencia gatuna. Es milenaria. El michi te suelta una mirada y van ahí 5000 años de historia. En mi caso particular, los amo de forma incondicional y por eso están en el pie de página de Diotima, que declara: "Amamos los michis y los libros por igual". ¿Cómo no hacerlo? Mi gato, Pancita, elige para dormir el estante más alto de la biblioteca, cerca del techo, y desde ahí supervisa mis esfuerzos por escribir todos los días. Le gusta más el papel de imprenta que su mullida cuchita gatuna. Pero además, estas criaturas son enigmáticas, singulares y cada una tiene una personalidad diferente y entrañable. Por ejemplo, una gatita que tuve sufría complejo perruno: me traía los juguetes que yo le tiraba igual que lo haría un pichu bien entrenado. Summa cum laude, era. Para no hablar de las mañas de Pancita. Si llora a la mitad del pasillo, sé que me espera porque él me entrenó a obedecer ese maullido y a acariciarlo mientras come. Pancita no come si no lo acarician. Ustedes deben de tener miles de historias. ¡Compartan! Yo podría hablar horas enteras, pero les dejo el espacio. Quizá puedan aportar anécdotas en otro apartado muy encumbrado: el amor de los escritores por los gatos. Todos hemos visto la foto de Borges con su gatita blanca. Y a Cortázar, con sus michis, morrongos, musis y misifús que enternecían a La Maga.

En fin, los gatos dan que hablar y nosotros los queremos escuchar –a ustedes, obviamente–.
Y aunque no quiero, los tengo que dejar porque Pancita reclama su cuota de caricias.
¡Nos vemos!

Graciela
2 respuestas
Gustavo Mazzella19/08/2026 · 09:22
Los gatos son, sin dudas, la mejor compañía para un escritor. Felpita, o mas cariñosamente La Mamu, interrumpe con su anatomía mientras le doy duro a las teclas, para exigir su cuota de mimos. Es así y no lo puedo evitar y en el fondo espero ese momento donde ella se sube a la mesa y ocupa el centro de la escena. Me distrae, me reconforta y me despeja, todo eso hace esta gordita que es reacia a las caricias de desconocidos, pero en la intimidad del hogar siempre esta dispuesta a una caricia en la pancita de pelo blanco y fondo rosado.
Graciela19/08/2026 · 18:55
Gustavo! No hay cosa más hermosa que el motorizo de un michi ronroneando. Claro que dan confort y placer para escribir (cuando te dejan 😜😜). Mis gatos suelen pensar que los manuscritos o el teclado son camas especialmente preparadas para ellos. En fin: los amamos. Abrazo.

Graciela