Contemplación
La miraba en la cama. En el ascensor. En la fila del supermercado, fingiendo elegir entre dos marcas de arroz.
La miraba dormir y calculaba cuántas respiraciones le quedaban para despertarse.
La miraba comer y contaba los bocados.
La miraba llorar sin preguntarle por qué,
la miraba reír sin alegrarse.
La miraba de reojo en las fotos de otros.
La miraba incluso cuando ella le pedía, con la voz cansada, que dejara de mirarla.
Pero una tarde, mientras la miraba en el parque, bajó la vista porque un perro le estaba orinando la pierna izquierda. Cuando levantó la mirada, ella ya no estaba.
La miraba dormir y calculaba cuántas respiraciones le quedaban para despertarse.
La miraba comer y contaba los bocados.
La miraba llorar sin preguntarle por qué,
la miraba reír sin alegrarse.
La miraba de reojo en las fotos de otros.
La miraba incluso cuando ella le pedía, con la voz cansada, que dejara de mirarla.
Pero una tarde, mientras la miraba en el parque, bajó la vista porque un perro le estaba orinando la pierna izquierda. Cuando levantó la mirada, ella ya no estaba.
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