La domesticación de las plagas
La voz de un fumigador construye una crónica en torno a las evidencias de plaga en un edificio. Signos de humedad, suciedad y acumulación propician la aparición de insectos y roedores también en las calles. Las epidemias -las humanas, incluso, más sutiles- arrecian por doquier. De esta manera, de enero a diciembre, el protagonista se adentra en la intimidad de los hogares y descubre indicios de corrupción hasta en la más estricta pulcritud.
Anabel Ares escribe una novela que bucea en la profundidad del alma humana y en las peripecias que asolan la vida cotidiana, donde nadie está a salvo. Su narrativa, que se nutre de su experiencia en el teatro, pone en evidencia tanto en su ritmo como en su contenido, un oficio maduro y una mirada original sobre el mundo.
Anabel Ares escribe una novela que bucea en la profundidad del alma humana y en las peripecias que asolan la vida cotidiana, donde nadie está a salvo. Su narrativa, que se nutre de su experiencia en el teatro, pone en evidencia tanto en su ritmo como en su contenido, un oficio maduro y una mirada original sobre el mundo.
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